ISAIAH
El ala del castillo estaba inusualmente silenciosa, ese tipo de silencio que precede a la tormenta. Lo sentía en los huesos. La magia se enroscaba y brillaba, nerviosa y perturbada. La seguí como un sabueso tras el olor de la sangre, con mis botas silenciosas mientras avanzaba por el corredor oriental del ala menor. El ala que nadie visitaba. El ala sellada por una razón.
Alguien había sido lo suficientemente temerario como para romper el sello.
Empujé la puerta arqueada que crujió sin c