HAILEY
El día comenzó con el sol brillando intensamente sobre la casa de la manada y los sonidos de risas resonando por los pasillos. Era uno de esos raros momentos de calma en los que el caos de ser Reina parecía cosa del pasado.
Estaba sentada en el suelo de la sala de estar, observando a los trillizos —Jermaine, Jaden y Jackson— jugar. Con dos años, eran una deliciosa mezcla de energía y travesura, cada uno mostrando su personalidad distinta. Jaden, mi pequeño explorador, apilaba bloques de