AURORA
—Maldita sea, tía, sí que eres reina.
La miré.
A ella.
La Reina de Todas las Especies. La Inquebrantable. Aquella cuyo nombre cargaba el peso de las leyendas y susurraba miedo en los corazones de los enemigos.
Y, sin embargo, hasta ese momento, nunca la había visto realmente.
Hailey, entre las chispas moribundas de la magia, con el poder aún crepitando en el aire como una tempestad que no podía ser silenciada. La luz y la oscuridad se enroscaban a su alrededor como si el universo supiera