LEVIATÁN
Me llaman monstruo, dios de las profundidades, mito susurrado por marineros temblorosos. Pero la verdad es que soy un rey paciente. Espero. Observo. Y cuando las mareas cambian a mi favor… golpeo.
Estaba sentado en las cavernas oscuras de mi reino oceánico, repantigado en un trono tallado con cráneos y huesos. El agua palpitaba con magia antigua a mi alrededor, brillando débilmente con runas más viejas que incluso los reinos de las Hadas. Todavía podía oír los gritos de Lilith resonand