SERENIA
Las velas brillaban tenuemente, arrojando sombras temblorosas sobre las paredes de piedra. Me agaché en el pasillo lateral de la enfermería, conteniendo la respiración y manteniéndome en silencio. Mi hombro se apoyaba contra la pared fría mientras me concentraba en sus murmullos: mi madre y Isaiah, compartiendo secretos que nadie más podía oír. Dos hijos nacidos de Hailey. Vivos.
Mi pecho se agitó. No solo por el peso de sus palabras. Sino por el nombre… Hailey. Su nombre siempre enrosc