HAILEY
Creían que no lo sentiría.
Ese escalofrío en los escudos, esa respiración tomada demasiado pronto. Ese roce en la nuca que no era mío.
Se equivocaban.
Estaba en la entrada del gran palacio, con el sol filtrándose a través de las columnas veteadas de oro. Acababa de regresar de una reunión apresurada con el consejo del pueblo, con la esperanza de tomar un té y quizá reprender a Ryan por no haberme informado de los últimos acertijos apocalípticos de Isaiah.
Y entonces…
Un crujido.
Una ondu