A la mañana siguiente, Álvaro llevó a Atike de vueltas al departamento, Julianne estaba preparando el desayuno cuando llegaron.
— Buenos días Julián, que bueno que hoy si estás de mejor ánimos para desayunar, mira te traje unos croissant calientes y chocolate.
— Gracias Atike, adivinaste mi antojo del chocolate. — Julianne se quedó paralizada ante lo que dijo, se olvidó por un momento de Álvaro y está la miró luego a Atike.
— ¿Antojos? ¿Acaso tú?
— Acaso nada Álvaro, ¿acaso no puedes tene