29. Nervios a su lado
Su voz se impregna en lo más profundo se Katherine. Y tiene que parpadear ante lo que acaba de oír. Recurre a su suerte de no aparentar escuchar lo que directamente salió de los labios de John y traga saliva alzando una ceja.
—¿ Qué carajos acabas de…?
—Sube al auto, Katherine. Vendrás conmigo al resort.
—No voy a ir contigo a ninguna parte —gruñe Katherine por lo bajo.
—Lo harás —deja saber John en cuanto le toma con más control si cintura—. No llegaré sin ti.
Casi balbucea Katherine