Después de almorzar Soogi y yo decimos ver una película pero realmente no estamos prestando atención, él empezó a jugar con nuestras manos, entrelazando y no, uno que otro beso robado y es así como terminamos, él recostado en mis piernas sin soltar mi mano mientras que con la otra hace leves caricias en su cabello.
—Jiho, ¿le dijiste algo a tus amigos?
—Sí, ayer hablé con ellos aprovechando que estaban aquí todos
—¿Cómo lo tomaron?
—Bastante bien diría yo, mi hermano está feliz, mis amigos ni h