El resto de la semana pasó tranquila, por la mañana iba a la universidad y por las tardes trabajaba en el café. Se había establecido una rutina extraña en la que nos reuniamos todos en la cafetería para almorzar mientras Wyatt se quejaba de que en casa había comida y mucho más saludable de la que estábamos comiendo ahí, de igual forma continuamos yendo.
—Estás muy sonriente —dijo Matthew mientras guardaba las cosas en su mochila.
—Mañana es sábado, me gusta la carrera, pero también me gustan las