Entré a La Trattoria con pisotones pesados y las mejillas rojas de la furia. No podía creer lo ridículos que estaban siendo. Estaba tan compenetrada con mi enojo que pasé junto a Tyler sin darme cuenta. Mi amigo me tomó del brazo y me atrajo hacia sí antes de que me fuera más lejos.
—¡Hey! ¿Qué sucede? —susurró con el ceño fruncido, dejando sus mans en mi cintura—. Pereces furiosa.
—Lo estoy —señalé asintiendo—. Cade y Keydan no me dejan ver a mi madre. Y Cade no parece querer hablar al respect