Tic tac, solo observo como mi reloj no deja de dar la hora, como el mundo sigue gritando mientras que yo sigo aquí sentado en medio de una muchedumbre a la espera de que ella surja del hielo, que ella muestre aquello que la hará ganar el oro, aquello que me hará sentir más maravillado con la preciosa mujer con la que estoy casado, corrección, con la mujer con la que una vez estuve casado, doy un gran suspiro y observo a mi derecha y luego a mi izquierda, allí presentes Andreas y Kendrik, estos