—Has organizado todas tus cosas por lo que veo.—Me asuste, estaba en la cocina sentado comiendo.
—¡Dios mio, que susto!—La botella que tenia en mis manos cayo al suelo.
—Perdon por no verte avisado, crei que ya estabas dormida.—Se veia cansado.
—No te preocupes, solo vine por agua.—Recogi rapideamente la botella.
—¿Quien autorizo en limpiar el despacho?—Me pregunto, senti nervios.
—La puerta estaba abierta y vi una botellas por lo tanto me tome el atrevimiento de que lo limpiaran.—Dije sin mira