SALVANDO UNA AMISTAD
Cuando Jhon terminó de desahogarse lo abracé, sabía que todo lo que me había dicho era cierto, yo ya lo había intuido de antes, en esa habitación donde pasé la noche que me enteré que mi Papirrico estaba vivo, ahora escucharlo de sus labios me ayudó a comprender y a perdonar, era lo que necesitaba para soltar lo que me duele, de ese modo sanar y seguir adelante.
Es cierto que nunca vi a Jhon como el hombre que me iba a llenar y satisfacer a plenitud, por qué desde el momen