83. DULCE
Escapé y estoy viva, aunque ahora me pregunto si vale la pena seguirlo estando. Logré volver al lugar que alguna vez consideré hogar. Encontré a mis padres y me han recibido con cariño, pero no hay forma en que me vuelva a sentir segura, no importa a donde vaya. Creo ver el mal oculto detrás de cada rostro masculino, así que es imposible no preocupar cada día a mis progenitores. Sé que ellos intuyen lo que me pasó, lo que tuve que hacer y soportar, pero eso es algo que nunca confirmarán de mis