82. ACARICIANDO ALGO MÁS QUE LA IDEA
Su mano sobre mi pecho y esa mirada que me envuelve no me permiten pensar con claridad. Mi vida es un caos desde que llegó. Desde aquella noche en que su piel rozó la mía y descubrí la calidez de su cuerpo, ya no he podido ser el mismo.
Ella quiere irse, y aunque la razón me dice que es lo mejor, en el fondo no es lo que deseo. Incluso esta mañana estuve a punto de pedir más de ella en aquella aula. Quiero sentir sus labios otra vez, perderme en su piel, recorrerla como un explorador conquistan