49. HORA DE TRABAJAR A MI MARIDO
Jamás pensé que mi suegra sería mi enemiga, pero dadas las circunstancias, era inevitable. Durante años, aquella mujer gobernó la casa Ortega con puño de hierro, un ícono de autoridad indiscutible. Sin embargo, conmigo cometió un error garrafal; no soy un peón ni una de las criadas para temblar ante sus palabras.
Sé que no irá de chismosa a contarle nada a mi marido. Es evidente que Pablo con su origen humilde es más agresivo, sabe más de pelea que Iván Felipe. Fue casi placentero ver la ira y