41. CONFIMACIÓN DE CAZADOR
Espanto de mi mente los rostros de Rebeca y de la propia señora Enola, obligándome a concentrarme en lo urgente.
El cielo está despejado, una noche fresca y aparentemente tranquila, pero mi inquietud persiste. He recorrido la casa entera, sin hallar en el exterior rastro alguno del aroma de Raquel. El problema es que, aunque este lugar es mucho más pequeño que mis propios terrenos, sigue siendo amplio y lleno de recovecos. Podría aparecer desde cualquier dirección. Conozco su impulsividad, pero