27. EL ARREPENTIMIENTO DE MARTA
—Recuerde, Rebeca: yo también fui burlado. Mi honor también fue mancillado.
Sus palabras se clavaron en mi mente, pero quizás fue su mirada la que realmente me desarmó. Esa mirada en la que, ingenuamente, creí vislumbrar fragmentos de su alma rota. No lo entiendo. Ese hombre me confunde, me intriga. Despierta en mí preguntas que jamás antes me había planteado y hace que mi pecho se sienta extraño, como si el aire se negara a entrar.
Lo que dice es verdad. Me sentí una tonta al darme cuenta solo