13. CONVENTO E INTRUSO
— ¿Estás segura de lo que estás diciendo, Rebeca? —pregunta el padre Andrés, la incredulidad grabada en cada arruga de su rostro.
—Sí, padre. He sentido llamado y deseo tomar los hábitos. Por eso rompí mi compromiso con el señor Iván Felipe Ortega.
El sacerdote se recuesta en la robusta silla de cuero detrás de su escritorio. Sus ojos, oscurecidos por una mezcla de asombro y duda, me examinan detenidamente.
—Me sorprendes, hija. Siempre he sabido que eres una muchacha piadosa y temerosa de Dios