Kali retrocedió, buscando algo con qué cerrar aquella puerta además del seguro, y le hizo un gesto a Emma para que la ayudara a mover uno de los libreros pequeños de aquel despacho.
Tomó la cesta de Asha y la llevó al fondo de la habitación, poniéndola sobre el escritorio. Por fortuna la beba todav