—Pero… pero…
—Sohan me quiere a mí, y no voy a permitir que se lleve a mi hija, ¡puedes estar segura de eso! —dijo Kali mirándola a los ojos—. Puedo lidiar con él mientras no tenga con qué amenazarme, pero si pone sus manos sobre Asha… no podré hacer nada.
Kali levantó a su hija de su canastita y