Elliot sintió que las lágrimas le inundaban los ojos, pero sabía que no podía hacer nada.
Alcanzó los papeles y la pluma que Jacob ponía frente a él y firmó cada una de las páginas que estaban señaladas, pero se detuvo antes de estampar su firma en la última.
—Quiero verla… —susurró y levantó la v