—¡Diosa…! —Matt apenas podía creer que tuviera a Kali enfrente y menos en aquel estado—. ¿Qué te hizo ese imbécil? —gruñó tirando de su mano y haciéndola entrar en su departamento para abrazarla después con cariño.
—Él no me hizo nada… —murmuró Kali mientras las lágrimas le caían otra vez—. Pero ta