—¿Todos los que estás dispuesto a cometer después con tal de no reconocer que te equivocaste? —comprendió la muchacha.
—¡Exacto! —Elliot bajó los brazos y negó tratando de calmarse—. Exacto, Kali. Así que no fue ninguna epifanía, simplemente supongo… supongo que hay un punto en que ya no puedes seg