Mundo ficciónIniciar sesiónElliot podía escucharla llorar desde el otro lado de la puerta. Nunca, jamás en su vida se había sentido tan impotente, tan herido, tan frustrado. Se dejó resbalar por la pared opuesta del corredor, apoyó los codos en las rodillas y dejó caer la cabeza entre las manos, porque no tenía fuerzas para nada más.
No se atrevía a dar un paso dentro de aquella habitación, y aunque lo hubiera intentado, estaba seguro de que K







