Mundo ficciónIniciar sesión—Al parecer eres difícil, nena- mencionó aquel hombre. Parecía ser de Italia, se notaba un poco en el acento.
—Para mi tienes que ser directo, guapo-respondí —No le des vueltas al asunto y responde porque estas conmigo. Suspiró, se acercó a mi cuerpo y pude oler su fragancia masculina. Era de esas que te hacen pensar en miles de maravillas con el hombre que tuvieras enfrente. —La verdad es que te he mirado y tu belleza es única— respondió y puso su mano en mi cintura mientras acercó su boca a mi oido -Además, se ve que necesitas a un hombre que pueda darte todo lo que te merezcas— respondió con voz ronca y después lo observé retadora. —¿Acaso podrás darme de todo?— simulé estar pensando —No creo que llegues ni siquiera a segunda base— sabía de su ininuación y quise aprovecharme de ello. No hay nada mejor que probar el terreno con los tipos que te desean solo por una noche. Me iba a dar vuelta pero me sujetó de las caderas y sentí entre mi trasero un bulto duro. —Talvez lleguemos hasta quinta base-mencionó separando un mechón de mi cabello -¿Quisieras ver como duramos toda la noche despiertos? Lo observé y su expresión era ladina. Mantuve unos minutos su mirada y sonreí para acceder a su petición. Veremos si resiste a la reina. Le hizo una seña a alguien y parecía ser un hombre de seguridad, les dí un guiño a mis amigas y ellas estaban en brazos con otros galánes. Sin duda no podemos desaprovechar estas oportunidades que nos da la vida. Salimos por un pasillo que al parecer era para miembros exclusivos, pues mostró un carnet y enfrente estaba su auto. Era un lujoso mercedes benz color negro, sin duda tiene un gusto elegante. Me abrió la puerta y cuando estuvo en el asiento del conductor, condujo hasta llegar al que parece ser su apartamento. Bajamos tranquilos y subimos hasta llegar a su piso. Pasamos unas cuantas puertas hasta que llegamos a la suya, puso su llave para entrar y justo cuando pasamos, me estampó con la pared y me besaba ferozmente, su barba picaba en mis labios y el líbido era grandioso. Sujetaba mi cadera con sus dedos y mis manos se paseaban por su pecho y se enredaban en mi cabello. Empezamos a caminar sin soltar nuestros labios y luego sentí algo suave. Al parecer ya estabamos en la cama. Nos separamos para buscar algo de aire y cuando estuvimos mejor volvimos a juntar nuestros labios y nos dí vuelta para que quedara encima de él. -Podrás hacer lo que quieras, pero en esto yo tengo el control, ¿de acuerdo? Sin verlo venir me volvió a dejar de espaldas al colchón y me tomó del cuello para verlo fijamente. -Eso no esta en el contrato, muñeca-respondió -Porque hoy verás que un verdadero hombre te dará como nadie lo ha hecho en tu vida. Me besó con una lujuria ardiente y empecé a desabrochar los botones de su camisa. A mi me encanta tener el control en esto, pero con este semental puedo hacer una exepción, no se anda con juegos. Empezó a quitar mi vestido dejandome expuesta en rooa interior y se hizo un poco hacia atrás para verme toda completa. Podía ver en sus ojos una completa locura mezclada con fascinación. A mis veinte años tengo un cuerpo que los hombres pueden desear mucho. Nunca he ido a un gimnasio, soy más de salir a correr pero la mayoría se lo debo a la genética. Tengo pechos grandes, caderas anchas y un abdomen plano. —Semejante nena necesita un castigo— volvió a subirse sobre mi mientras repartía besos por mi cuello y el inicio de mis pechos. De un momento a otro bajó hasta llegar a mis piernas y bajar la parte inferior dejándome expuesta ante él. Sin dudarlo subió mis piernas a sus hombros y me levanté un poco para verlo a los ojos —Ahora verás lo que un verdadero hombre te puede dar. Empezó a chupar mi zona sensible y yo estaba en las nubes. Sin duda no se comparaba con ningun sexo oral que me hayan hecho otros hombres. Empezaba despacio, luego daba punzadas con su lengua y al final chupaba sediento. El orgasmo no tardó en venir y me dejé llevar por el placer del momento. Caí rendida en la cama y el terminó de quitarse su ropa quedando solo en boxer. -Para ser un principiante eres bueno-respondí y se subió encima de mi para después dejar un ligero mordisco en mi cuello. —Es verdad, eres buena para ser una chica principiante en esto— quitó el broche de mi sostén dejando mis pechos expuestos у empezó a lamerlos y tomarlos como el quiera. Para que negarlo, amo a estos hombres que sabes que no los volverás a ver pero te hacen sentir deseada, además, me encanta un poco el salvajismo en el acto. Lo hace más disfrutable. Empecé a pasar mi mano por su pecho hasta llegar a su entrepierna y... ¡Carajo! Esa cosa era gigante. Mis besos empezaron a descender por su mandibula y cuello hasta que me recostó de nuevo y se retiró su boxer para ponerse un preservativo y sin verlo venir se encajó en mi. Emití un gemido de placer y el seguía embistiendome mientras hacia su labor con mis pechos. Lo toqué por los hombros y este sin duda era un hombre que sabía como satisfacer a una mujer. Pasamos así un largo rato hasta que se corrió en el preservativo y ambos respiramos agitados. Salió de mi interior, fue al baño un momento y cuando volvió, me besó desesperado y luego me puso en cuatro mientras metía dos dedos en mi intimidad. -Esta noche no dormiremos, nena.






