Mundo ficciónIniciar sesiónMe sonrojo. O, Dios mío, aquí vamos. —Creo que alguien invadió mi cuerpo anoche—.
—Y claro que lo hicieron; fui yo—, afirma Hunter con firmeza.
Soy tan elegante que definitivamente nunca habría sido una buena esposa si viviera en la época de Bridgerton.
—¿Los cupcakes te ponen gag o algo así?—
Contengo una risa ahogada con la boca llena de pastel y asiento con la cabeza furiosamente. —Dios mío, lo siento muchísimo. De verdad que sí—, murmuro, tapándome la boca.
Arrastrándome, descanso mi espalda contra su frente, sentándome entre las piernas de Hunter, y dejé escapar un suspiro de satisfacción mientras él envolvía su brazo libre a mi alrededor.—Mejor así. Mis ojos están a salvo de tus disparos de magdalenas. —Se ríe entre dientes.







