Sentado afuera, disfrutando del aire fresco de la tarde escocesa, me recuesto en el banco afuera de mi cabaña de madera y tomo un largo trago de mi cerveza fría. La necesito para refrescarme la mente. Estaba burbujeante cuando regresé del estudio.
Estoy tan mal preparada para afrontar la transformación de Eden de Virgen María a encantadora diosa del sexo urbano, y me ha llevado casi una hora reorganizar mis pensamientos y que mi polla se calme.
Un suave timbre me saca de mis pensamientos turbi