Mundo de ficçãoIniciar sessãoLincoln está terminando de encender el fuego justo cuando entro en la sala. Ha colocado un par de cojines en el suelo para que nos sentemos.
—Hace más frío por la noche en la casa. Ese es el problema de las casas de piedra. Ven a sentarte junto al fuego. —Me pasa una manta gris supersuave y me acomodo a su lado. Es lo más cerca que hemos estado desde que me subió la cremallera del vestido, y su loción para después del afeitado me asalta la nariz.
Me lo perdí.
El cálido resplandor naranja del fuego ilumina toda la habitación.
Me pasa una taza caliente de chocolate. —¿Estás bien?—, pregunta con preocupación. —¿Has estado llorando?—.—Sigo con jet lag. No sirvo para nada sin dormir. Me pone sensible —miento, y luego reviento mi chocolate caliente antes de darle un sorbo. ¡Qué rico!







