Han sido cuatro largos días de aprendizaje, con Lincoln evitándome, buscando coche, y todavía no logro entender qué dicen estos escoceses la mitad del tiempo. A veces hablan tan rápido, que he tenido que pedirles a algunos de mis empleados que hablen más despacio.
Una vez que lo hacen, es genial, pero no bromees, suenan como si estuvieran cantando cuando hablan.
He conocido a varias chicas de Estados Unidos; están aquí en un programa de intercambio con el que el hotel colabora, así que ha sido