Lo vi venir perfectamente desde mi apartamento.
Suavizó su confesión anterior sobre sentar cabeza.
Supongo que ambos estamos lidiando con nuestros sentimientos.
Estamos divididos.
—¿Estás nerviosa? —pregunta Will mientras me aparta un asiento y luego se sienta a mi lado.
—Me presentó como su secretaria —dije, dejando el bolso sobre la mesa—. Me desconcertó un poco que hiciera eso al llegar.
—¿Y?—
—Es que, ya sabes, pensé que me habías dicho que yo era tu cita para esa noche.—
Deja de hablar.
Me