Dios mío, ella es increíblemente hermosa.
Se cuida, eso seguro. Bronceada, tonificada, abdominales, trasero, cejas, todo.
¿Ah, y mencioné su hermoso trasero?
—Eres muy guapa. ¿Lo sabías? —exclamo sin pensarlo dos veces.
¿Qué carajo estoy diciendo?
Ella se chupa sus labios carnosos y me mira con sus grandes ojos de búho.
Le suelto una disculpa a borbotones. —Joder, perdón por haber dicho eso. Mierda, yo también lo siento por haber dicho palabrotas. Mi boca tiende a decir lo que pienso cuando est