¡Ni hablar! Nunca volverá. Quizás sea mejor que le dé un puñetazo en el pene. Soy un idiota. He estado desperdiciando todos estos años de mi vida esperando a que volviera. Me ha llevado todo este tiempo darme cuenta de lo egocéntrico que es.
—No, anoche... No creo que pueda ni siquiera decirlo. Me da asco. —Se da la vuelta y esconde la cabeza entre las rodillas. Le acaricio la espalda lentamente mientras la oigo respirar.
—Descubrí que me engañaba—, murmura entre sus piernas.
—¿Crees? Es el mayor imbécil del mundo—, dice, levantando el vuelo de repente, como si acabara de caer en la cuenta.
—He malgastado todos estos años, esperando patéticamente.— Agitando los brazos en el aire. —Entonces anoche Fiona Evans me contó en el baño que se estaba acostando con Jamie a mis espaldas. No solo una vez, sino durante años.— Su voz resuena en el puerto. —Fue una casualidad cómo me enteré; nunca me lo dijo.
Y lo que Jamie dijo de mí me hiere muchísimo. Le hablaba de mí. Tuve la oportunidad de ver