¡Ni hablar! Nunca volverá. Quizás sea mejor que le dé un puñetazo en el pene. Soy un idiota. He estado desperdiciando todos estos años de mi vida esperando a que volviera. Me ha llevado todo este tiempo darme cuenta de lo egocéntrico que es.
—No, anoche... No creo que pueda ni siquiera decirlo. Me da asco. —Se da la vuelta y esconde la cabeza entre las rodillas. Le acaricio la espalda lentamente mientras la oigo respirar.
—Descubrí que me engañaba—, murmura entre sus piernas.
—¿Crees? Es el may