Antes de que pudiera completar su respuesta, una calidez inundó todo su cuerpo y explosiones de color, como fuegos artificiales del 4 de julio, bombardearon su cabeza justo cuando estalló en mil pedazos. Mientras flotaba de vuelta a la tierra, él la mantuvo envuelta en sus brazos, susurrándole dulces palabras de cariño. Nunca se había sentido tan querida y protegida. Ojalá pudieran permanecer así para siempre.
Debió de quedarse dormida al salir de la niebla a una cabaña silenciosa y oscura, dán