Olivia finalmente cede y dice las palabras que siempre he temido. —Me sentí atrapada contigo y tu padre. Esa no es la vida que quería—. Se limpia la nariz con el dorso de la mano. —No quería estar atrapada en un pueblo pequeño por el resto de mis días. Quería más. Quería ver el mundo y hacer más de mí misma. Conocer gente, experimentar cosas nuevas, y no podría haber hecho eso con un bebé. Tenía diecisiete años. Yo misma era una bebé y tú llorabas todo el tiempo, y las noches en vela—, se queja