Me cuesta tragar el líquido burbujeante mientras la emoción me atenaza la garganta.
Toso, intentando mantener la compostura.
Violet posa su suave mano sobre mi antebrazo. —¿Estás bien?—
—Sí, sí, estoy bien. —Echo la cabeza hacia atrás y miro al techo para contener las lágrimas. Siento que todos me miran.
—¿Puedo hacer un brindis?— pregunta Violet.
—Adelante—, dice mi padre con seguridad.
Relajo los hombros y exhalo. Tomo mi vaso y doy un trago enorme. —Estoy bien—, le digo a nadie en particular. Jacob me da una palmada en la espalda.
Violet levanta su copa. —Quiero brindar por mi padre, quien tuvo la amabilidad de dejar a Olivia, porque si no lo hubiera hecho y se hubieran casado, Lincoln y yo habríamos sido...—
—¡Hermano y hermana!—, grité demasiado fuerte. ¡Dios mío, ni se me había pasado por la cabeza!
Al mirar a mi familia ensamblada en la cocina, me siento amada, tal como decía mi abuela. Me aman inmensamente.
Y tengo todo lo que necesito en mi vida.
Aquí mismo.
Lincoln - cuatro