PARTE II. CAPÍTULO 21
—¿Planeas dejar de dormir para siempre? —preguntó Alejo que, de nuevo, abría los ojos y se encontraba con su compañera de piso, cama y paternidad, despierta—. Necesitas relajarte. Presionada, no vas a dar con la mejor respuesta.
—No hay una mejor respuesta —aseguró Meredith, con calma.
El sábado por la tarde, luego de que Sabino se fuera, pidiéndole que, por favor, no lo apartara, había pensado en la situación con intensidad, encontrando una solución que de verdad odió.
Luego de eso, pensó que