—¡Vaya! —exclamó un joven de cabello castaño claro y de ojos claros también, acercándose a la prometida de su primo, de quien tomó la mano y la besó—... Eres preciosa, y creo que no es la primera vez que nos vemos... ¿o sí?
Emilia sintió que la incomodidad que había estado molestando a su estómago subía a su pecho, y era casi seguro que, algo que no eran palabras, iba a salir por su boca, pronto.
» ¿Por qué siento que te he visto en alguna parte? —preguntó Álvaro Darrell, el primo de Alejandro,