LIZ.
Esto no está pasando.
Es una pesadilla, nada más.
Es lo que me he dicho desde hace dos días, porque esto no parece real, pareciera que desperté en un universo alterno donde mi vida es un desastre total, una desgracia, una completa calamidad, perdí a mi hija.
Soy mamá, pero sin una hija viva.
Las lágrimas corren por mi rostro y aunque quiero gritar, llorar, jalarme de los cabellos solo me mantengo con la vista fija en su ataúd, en mis manos hay una margarita en mi mano y la aferro tanto