ELIZABETH.
El regreso a la ciudad, tras nuestro idílico tiempo en las montañas, se sentía como un despertar abrupto a la realidad. Habíamos vivido unos días maravillosos, donde la única preocupación era disfrutar el momento y el uno del otro. Pero ahora, de vuelta a la rutina, las sombras de mi pasado comenzaron a rondarme nuevamente, recordándome que aún había asuntos pendientes que no podía ignorar.
La mañana después de nuestro regreso, Nick y yo llevamos a Ela al hospital para su revisión méd