ELIZABETH.
Lo dije.
Lo dije.
Con el puño de mi mano apreto mis párpados con furia ya que siento que estoy a punto de derramar lágrimas.
—¿El? — La voz de Diablo llega hasta mi pero lo ignoro —¿Ela? — cuestiona ya que no la ve alrededor
—Se durmió — es lo que respondo y bajo mi cabeza para ponerla entre mis manos
Siento sus pasos entrar al lugar y la cama moverse a mi lado sus brazos me rodean, pero me niego a dejarme ir en llanto.
—¿El? — no hablo —¿Qué sucede? — cuestiona
Me quedo en silencio