Era fin de semana, Gianna estaba en un restaurante comiendo junto a Lupita y su pequeño.
Necesitaba un poco de aire fresco, las cosas en la mansión iban de mal en peor, había momentos en los que le hubiera gustado marcharse sin mirar atrás.
Estaba sumida en sus propias tormentas.
—¡Hola Nolan!
Gianna levantó el rostro al escuchar una voz conocida.
Miró a Emeth junto a ellos, tenía una sonrisa amable en el rostro.
—¡Hola! —respondió el pequeño mientras comía sus papitas.
—¿Puedo saber qué