Mundo ficciónIniciar sesiónDiego observó a Grecia dormir, se veía sencillamente hermosa, sus labios hinchados prueba de haber hecho el amor durante todo el amanecer, sus hermosas pestañas amenazaban con abrirse, pero el cansancio de ella la superaba.
—Mí bella durmiente —susurró acariciando el rostro de su mujer con la yema de sus dedos, acarició sus labios entreabiertos que lo invitaban a besarlos nuevamente. —Te amo, sé que aún no me per







