Mundo de ficçãoIniciar sessãoGrecia permaneció en silencio, mientras su cerebro procesaba las palabras de Rodrigo. «Él te quiere y yo te he entregado» ¿La había vendido? La indignación se abrió paso con la fuerza de un huracán, haciendo que cada terminación nerviosa de su cuerpo volviera a la vida de manera casi violenta y sin pensarlo dos veces estampó su mano abierta en el rostro de su hermano.
—¡No soy una maldita cosa! &iexc







