──────⊰·☆·⊱──────
Arthur dio un grito de posesión masculina que no supo de donde había salido. Sin embargo; continuó acariciándola sin piedad, hasta notar que las piernas a su alrededor se había vuelto gelatina. Se detuvo en seco, pero sin retirar todavía las manos de su sexo.
—Voltéate —le ordenó con voz ronca por el deseo.
Morgana, que estaba necesitada por más de sus caricias, no dudo ni un segundo en hacer lo que le pedía. A quedar sobre sus manos y rodillas, ronroneo como una gatita al se