PUNTO DE VISTA DE MICHELLE
El viaje a la casa de Eliot parece más largo de lo habitual. Tal vez sea porque mis manos no dejan de temblar o mi cerebro me está gritando que esta es una mala idea. Las luces de la calle se extienden por el parabrisas como rayas de culpa, y por décima vez, compruebo la hora.
10:42 p. m.
Se dará cuenta de que llego tarde. Siempre lo hace.
Mi teléfono suena justo cuando me detengo en el vecindario. Miro la pantalla, Hayden.
Un suspiro de alivio se me escapa, a pesar d