Despues de escuchar lo dicho por Leandro, Genesis no supo qué respuesta dar, esta vez las palabras del hombre cruzaron otra línea más y lo único que ella puede hacer es quedarse callada.
— Maldición Genesis ¿Por qué demonios no te defiendes? - Leandro se acercó a ella con pasos lentos, pero derrochando peligro con su cercanía.
— No tengo nada que decirte Leandro - ella sentía temor, el cielo nuevamente dejaba en evidencia que estaba por llover, las cortinas no estaban extendidas y las ventana