El lobo observaba a Isabella como un cazador a su presa, estaba haciendo uso de todo su autocontrol si se dejaba llevar la tendría tendida en la cama con el encima embistiéndola
Isabella se trataba de cubrir lo más que podía, sus mejillas se pusieron calientes al sentir sobre su cuerpo la penetrante mirada del que fue su Alfa y su debilidad
— ¿Qué demonios sucede contigo? ¡quiero que dejes de entrar a mi habitación sin mi permiso! ¡vas a conseguir matarme de un susto, ahora fuera de aquí! no es