Capítulo 94. Las exigencias de Elisa.
—¡Abuelita de mi corazón! Te he extrañado tanto —le dijo la niña abrazándola mientras las lágrimas rodaban por las mejillas de la mujer.
—Yo también mi cachorrita —dijo doña Pierina conmovida.
—No abuelita, ya no me digas cachorrita, que yo no soy ningún perro, ni de ningún animal pulgoso… mi mami me dice Rayito, porque dice que yo soy un rayito de luz que ilumino cualquier parte donde voy —expresó la pequeña de manera orgullosa.
Doña Pierina sonrió.
—Tu madre tiene razón, por eso desde hoy te